Carta de amor,... a un amor inexistente.

Carta de Amor,...a un amor inexistente
13 DE marzo de 2009
CORREO CERTIFICADO
A quién corresponda:
...A un amor inexistente.
Escucho el rumor de las olas batiéndose bajo mis cansados pies anclados en la fría arena de la noche. Observo, casi hipnotizado, como rompen en la orilla, sin comprender porqué el mar me devuelve los recuerdos de tus risas y de tus prisas, de tus caricias y de tus besos, mientras yo, desolado, lloro por tu partida.
En esa frágil y quebrantable tranquilidad, me viene a la memoria el olor de tu piel desnuda, mientras intento retener en mis manos el agua que se escapa entre mis dedos, e intento alcanzar la razón de nuestra vida.
Cada tarde vuelvo sin saber porqué, o aún sabiéndolo me lo oculto a mí mismo, y me siento a contemplar como la espuma se esparce por la arena, mezclándose con mis lágrimas que recorren su último camino, antes de ahogarse entre la bruma, antes de que el agua las lleve mar a dentro, antes de que mueran en la frialdad de la noche como ya murieron por la frialdad de tu mirada.
No hay remedio. Volveré una y otra vez, convencido de que son tus manos las que acarician mi piel. Convencido de que es tu voz, sin oírla, la que escucho llamándome cada tarde, de que es tu mirada, sin sentirla, la que juega escondiéndose tras el horizonte y la que me espera cada día deseando que la encuentre.
Volveré, y no me cansaré de hacerlo, aunque entre las afiladas aristas de las rocas del acantilado se esconda la triste realidad de una muerte nunca soñada, nunca querida, siempre esperada.
Aguardaré la llegada de mi hora, y mientras, abrigaré mi alma y lucharé contra la inmensidad de la noche. La oscuridad me abraza. La niebla enjuaga mis lágrimas, los recuerdos se amontonan y me aterrorizan. Anhelo la pasión de tu mirada, el calor de cuerpo, el sabor de tus labios, el sentir de tus palabras.
Tengo frío. Las olas que trajeron mis recuerdos, ahora me los arrebata. Percibo como el viento acaricia mis pensamientos y el mar arrastra a su interior el calor de tu cuerpo, hundiendo mi amor en las gélidas aguas de mi pesar.
Tengo frío. Y a esa agonía que siento, le acompañan el reproche de tus palabras, y el dolor intenso de mi último aliento.
Tengo frío, y lo siento por saber que una ola empujará mi alma y mi cuerpo hacia un lugar desconocido. Me dejaré llevar hacia el fondo del abismo esperando no caer en el vacío, deseando perderme para no encontrar nunca el camino de regreso, aunque los dos sabemos, que nunca existió ningún camino.







odys dijo
Buenos ojos te lean :-)
15 Marzo 2009 | 07:33 PM